Segunda entrega de esta columna, cuyo autor, o sea yo, agradece todos los mensajes y correos que llegaron a mi casilla y msn en honor a la primera. Es bueno y gratificante saber que no se está solo en este campo, y que se puede contar con el punto de vista de alguien más a la hora de ver “qué nos pasa” en cuanto al poker respecta.
Debido a las experiencias del mes y a lo conversado con muchos jugadores, quería dedicarle esta oportunidad a hablar del tema favorito de tantos, el súper héroe de los “fishes”, la criptonita de los nervios. Sí, el bad beat. Ojalá fuera solamente “el” bad beat, pero en realidad siempre son “los”. Ahora, ¿qué es realmente un bad beat?
Esto que parece trivial no lo es tanto, ya que lo que a veces parecen manos ampliamente ventajosas son solo una ilusión, patrocinada por la falta de estudio, o tal vez por un mal juicio de la situación. Lo podemos poner en función del favoritismo de nuestra mano sobre la de nuestros oponentes. ¿Es un bad beat perder con una mano que es 60% o 65% favorita contra un rival? Por ejemplo AK contra 36. Yo creo que esto no es un bad beat. Simplemente la ventaja no es tan grande como para que yo lo considere así, aunque tal vez otras personas lo vean diferente. Seguro que esas personas también sufren más que yo cuando juegan.
Por ahí nos vamos acercando a lo importante, pero sigamos un poco más con la definición. A mi criterio, un bad beat es cuando perdemos una mano bien jugada, y en la cual somos ampliamente favoritos. Por ejemplo, en la mano que se muestra abajo, se ve que los ases (mis ases, snif) son 85% favoritos ante el proyecto de color. Se puede decir que la mano está bien jugada, porque en ese momento el feliz poseedor de la joven pareja logró que su incauto y próximamente afortunado rival pagara para ver el quinto naipe, el total de lo que “AA” tenía en su haber (que no era poco, grrr). Uno de los 7 tréboles que le sirven cayo en el “río” y adiós mi caja.
¿Importa mucho si la mano está bien jugada o no? Porque las probabilidades de que salga o no el trébol no dependen de lo que hagamos o dejemos de hacer, es verdad. Pero lo que sí depende de nosotros es que los amigos cazadores de bad beats los busquen, con razón o sin ella. ¿Por qué? Acá entra el mundo de los llamados pot odds, que es la relación que nos ofrece el pozo comparado a lo que debemos pagar para seguir en la mano, en comparación con la probabilidad de que nos llegue la carta mágica. No vamos a meternos en esto, pero el punto es que si en la mano arriba mostrada yo solo hubiera pasado (o apostado muy poco en comparación al pozo), al final no podría decirse que fue un bad beat.
Hay que ser sinceros con nosotros mismos y también autocríticos, ya que a veces nos enojamos por perder y no por la mala fortuna extrema que nos desfavoreció, y no es lo mismo. Es sorprendente la cantidad de veces que nuestros rivales “nos ligan” gracias a un pobre juego de nuestra parte.
Por otro lado, hay situaciones en las cuales simplemente vamos “muertos”. Tales son los casos de los “trío vs. trío” (muy difícil zafar), color servido a la K o Q contra color servido al A, o full servido contra poker (sucede, terrible pero sucede). En fin, todo este tipo de pelea de monstruos es la gran mayoría de las veces insalvable. Lo bueno de esto es que la teoría nos dice que a la larga vamos a estar tantas veces del lado perdedor como del ganador de estas situaciones, ya que para nuestros rivales va a ser igual de difícil zafar. Por lo tanto, si bien pasamos por un mal momento cuando perdemos así, no hay que considerarlo un bad beat, y solo hay que tener paciencia para esperar estar del otro lado del mostrador.
Ahora tenemos algunos parámetros para entendernos mejor. Todo muy lindo pero, ¿cómo hacer para no sufrir mas estos golpes? Ni idea. Ya les dije que no sé ningún truco para esto, no me pregunten más que me hacen llorar. Lo realmente importante, dado que queremos jugar al poker y que no podemos eludir este temita, es entonces cómoencararlo. No hay mejor manera que enfrentarlo de tal forma que sirva mejor a nuestros objetivos en el poker. Ya que el de la mayoría es hacer crecer el bankroll, enfoquémonos en eso. Así que aquellos que solo juegan para divertirse o con el propósito de perder el dinero (a veces parece que es así, ¿no?) no encontraran nada productivo en las próximas líneas.
Todos escuchamos que debemos jugar solo cuando podemos desarrollar nuestro mejor juego, pero me parece que no todos lo hacemos. El no hacerlo atenta contra nuestro objetivo, así que deberíamos realmente seguir este consejo que algún sabio alguna vez dijo (bueh, ni tan sabio, es bastante obvio). Lo que no es tan claro para aquellos que no han leído mucho acerca de cómo funciona la “croqueta” (esa cosa arriba del cuello), es que a medida que crece el estrés, la química de nuestro cerebro va cambiando, y se suceden procesos que resultan en la “primitivización” de nuestro comportamiento y pensamiento. Apa, ¿pero entonces me querés decir que cuando juego “alterado” juego como un neanderthal? No no, pero casi. Empezamos a tener reacciones más impulsivas y menos razonadas, lo cual, la gran mayoría de las veces, atentará contra nuestro objetivo.
Si no logramos superar este primer problemita no tendremos mucho futuro en esto, ya que lo que ganemos en las buenas rachas se irá por el caño ni bien perdamos con AA contra AQo (qué feo que es) y entremos en el famoso tilt, despilfarrando así los esmerados resultados previos.
Otro efecto muy común de estas situaciones es la violencia, verbal y física. La impotencia que sentimos ante estos bad beats hace que muchas veces digamos cosas “feas” (que delicado que estoy), o que atentemos contra la integridad de algún objeto circundante. Sinceramente, y dado que todos los días pierdo manos contra 3 outs o menos, no he podido superar esta fase. Pero siendo consciente de ello, hay que tomar ciertas medidas. Cuando el estrés tiene que salir, que no sea en disfavor de cosas caras. No golpear el monitor y/o la computadora o sus componentes (el mouse no tuvo la culpa). No atentar contra ventanas, lámparas, platos u otros rompibles del hogar. Todo mobiliario tiene una tolerancia limitada a la agresión. Lo ideal son colchones y almohadones, o bien algo creado a tales propósitos, como una bolsa de boxeo o similar.
No hay que olvidarse de otra cosa muy importante: para aquellos que lo vivimos, luego de que pasó un rato puede parecer divertido todo esto, pero no lo es para aquellas personas que nos quieren, se preocupan por nosotros y son víctimas tanto o más que uno mismo de los bad beats. No es nada divertido ver sufrir a los que queremos, y aunque tal vez no entiendan la naturaleza del juego y sus avatares, no debemos ser ajenos al daño que les causamos cuando no podemos manejar esta situación de otra forma.
Por último cabe decir que el mundo del “fish” es algo así como el “lado oscuro de la fuerza”. Van a haber veces en las que nos vamos a sentir atraídos a pasarnos a él, y comenzaremos a jugar cualquier mano esperando ligarle a todos en todos los flops, turns y rivers (no confundir fish con jugador súper agresivo, que es aquel que te acalambra con muchas apuestas bienhechas y muy irritantes, aunque puedan tener cualquier mano inicial).
Desde nuestra perspectiva el fish es feliz porque “liga”. Pero bueno, esto es solo una superstición. Totalmente anti-objetivo. Hay una frase que resume muy bien esta idea (yo la leí en mi libro favorito de poker: Ace on the river, de Barry Greenstein), que es la siguiente:
“La raíz de toda superstición es que el hombre observa cuando un hecho acierta, pero no cuando erra.” (Sir Francis Bacon - filósofo inglés).
Saludos a todos y les deseo que los bad beats les lleguen lo más separado posible uno del otro. No se me ocurre algo mejor que eso.