Hay meses buenos y meses malos... y este no fue el mejor. Logrando solo un 55% del promedio que tenía, este mes se coloca en el fondo del tacho, y espero que ahí se quede. Sin embargo, no afecta mayormente la situación, ya que tengo una buena capacidad innata para la ADMINISTRACIÓN, nuestra vedette de hoy.
Desde temprana edad manejé de buena forma los recursos de los cuales me iba haciendo de diferentes formas, y poco a poco fui logrando objetivos personales, como la bicicleta, luego la moto, etc. Siempre sabiendo balancear el placer, la necesidad, y los deseos, con la economía.
Mas tarde en la vida encontraría que esta aptitud es extremadamente valiosa si uno se quiere dedicar a vivir del póquer, donde la oscilación de ingresos puede ser importante. La administración económica se extiende a todos los aspectos de la vida cotidiana, y no solo es necesaria en las mesas. Si no regulamos nuestros gastos contra los ingresos, no nos espera mucha prosperidad. Pero si no regulamos nuestros deseos contra nuestras posibilidades de llegar a ellos, nunca vamos a estar contentos, que es últimamente el objetivo supremo. Si siempre estuviéramos contentos y tuviéramos las necesidades cubiertas, ¿pediríamos más?
Un gran maestro de ajedrez y de la vida siempre me dijo: “Los gustos en vida” (cuando yo quería hacer un movimiento de dudoso valor estratégico). Y es verdad, no hay que dejar para atrás eso que siempre queremos hacer y decimos que no es el momento por esto o por lo otro. Pero debemos por lo menos plantear las condiciones mínimas necesarias. Es decir, administrar no es solo ahorrar, sino saber también cuándo y cuánto gastar. Gustos sí, pero no si nos dejan expuestos a altos riesgos de necesidad posterior. La administración es CRITERIO.
En las mesas no es diferente, aunque estos conceptos no son tan explícitos como la posición o los pot odds, son tanto o más importantes. Hay varios conceptos de manejo de bankroll que dan una idea de cuándo podemos subir de límite en nuestro juego, basando en teoría matemática el riesgo de ir a quiebra, tomando en cuenta nuestra banca, los límites de juego y la oscilación normal del juego. Esto NO está nada mal, es una buena referencia, pero como todos somos diferentes y no respondemos igual a los mismos estímulos, no necesariamente es cierto para todos. De hecho para mí no lo fue. Hacía tiempo que tenía el bankroll para pasar a NL50, pero era subir y recibir una palizota, y de nuevo para atrás. Y lo peor era que no entendía por qué. Luego fue claro que lo que pasaba era que no estaba cómodo en NL50. Así de simple, si estás incómodo en el nivel, marchás.
En este caso, la clave no es matemática, sino sicológica. Para que el pasaje de nivel sea exitoso, hay que hacerlo gradual y lentamente (por lo menos en mi caso), hasta lograr la comodidad a la hora de hacer la jugada que creemos correcta.
También implica saber cuántas mesas podemos jugar simultáneamente, con mejor coeficiente de ganancia, pero también con menor estrés y mayor tiempo libre para disfrutar de las otras buenas cosas de la vida. Sé de gente que juega y gana mucho, pero gasta mucho y oscila mucho, y no deja tiempo para más nada, poco a poco aislándose y perdiendo la perspectiva general de las cosas y de su valor. No soy nadie para juzgar actitudes como esa, y no lo hago, pero puedo opinar, y opino que no es más exitoso quien gana más, sino quien más disfruta de la vida, sabiendo administrar con equilibrio su economía y sus tiempos. El póquer, como otras actividades, es una gran herramienta para lograr ese éxito (por ahora no encontré una mejor en mi camino), siempre y cuando nos administremos bien.
Si están considerando probar este camino, sean realistas y conscientes de sus capacidades administrativas. Si siempre se encuentran en situaciones del tipo “uhh, no puedo, estoy sin un peso” o “ese pantalón me cuesta todo lo que tengo pero lo compro igual” (lo cual no es malo si estás disfrutando plenamente de ello), no te puedo recomendar dejar un trabajo para probar en las tablas.
Seguimos en contacto y veremos qué trae octubre, que ya está corriendo. Salú para todos.